A contratiempo

Muchas veces nos encontramos con momentos de la vida que sentimos como una pesada carga, porque no comprendemos que suceden para que pueda realizarse lo que no vemos.
Si dejamos de ver esos momentos como un contratiempo constante, nos ponemos a favor de la Vida, dando por hecho que, cuando sea el momento de caminar por otros rumbos, la Vida se encargará de poner la nueva senda por delante.
Solo hay que estar atentos a estos cambios que la Vida requiere y no oponerse a ellos porque, nuestra verdadera Vida, tiene algo que hacer y nos reconducirá una y otra vez hacia ello con los medios que tenga para hacerlo. Cuanto mayor es la oposición, mayor es el sentimiento de desorientación, conflicto e incomprensión.
Al final es fácil, simplemente acepta como la oportunidad de algo nuevo todo lo que pueda parecer un contratiempo y situate expectante e ilusionado ante ese futruro que se acerca.

No huir

A veces, la necesidad de escapar de una situación que sentimos opresiva, nos empuja a tomar decisiones precipitadas; a ver salida donde no la hay; a poner un excesivo énfasis en recuerdos del pasado que nos parecen mejores que el momento actual y a los que queremos volver.
Pero, por suerte, a veces suceden cosas que detienen ese movimiento precipitado y nos reconducen hacia la dirección que debemos tomar.