VERDADEROS TESOROS

Tengo la sensación de que la Biblia es uno de los libros sagrados más controvertido. Hay quien la sigue a pies puntillas, quien ha hecho de ella el sancta sanctorum, que la sigue literalmente, que vive con ella, por ella y a través de ella. Hay quien siente un profundo desprecio por cuanto narra, quien está convencido de que no hay más que manipulación en su interior; cuentos para ignorantes. Hay quien la teme, hay quien la huye, hay quien la ignora.
Para mí fue algo complicado de explicar. Llegué a ella por curiosidad, por algo de intentar profundizar por mí misma en algo que siempre había tenido al alcance..a través de otros, de su interpretación, su lectura o su referencia.
A poco de hacerlo se me rompieron todos los esquemas. Lo primero que hizo fue destruirme toda credibilidad en ella, toda mi confianza, mis cimientos culturales. ¡¡Era todo tan incongruente, contradictorio y destructivo!! y, lo que leía, me mostraba un significado totalmente diferente al recibido culturalmente. Me asusté, me morí de dolor, como si algo se rompiera por dentro definitivamente. Me quedó un gran vacío.

"Bueno -acabé pensando- si me he quedado sin techo, sin paredes, sin suelo...tendré que construir yo misma una casa nueva" Y empecé a leerla otra vez; páginas y páginas buscando atisbos de luz, de amor, de divinidad por encima del sentimiento de los hombres que recogieron aquellos textos, horas y horas de frustrante y desesperada búsqueda. Hasta que sucedió el milagro y encontré la Voz de Dios; a veces muy escondida entre las voces de los hombres que, muchas veces, se llamaban a sí mismos hombres de Dios.
Me sentía como un arqueólogo que busca, entre toneladas de arena esteril, restos de una antigua civilzación de la que puede aprender mucho; tanto, que puede llegar a cambiar su concepción de la vida.

Y empecé a encontrar palabras muy hermosas que fui recogiendo para no perderlas o no sé bien por qué; sobre todo porque me estaban educando; iban guiándome día a día hacia el conocimiento de mí misma. Quizá conocerse as í mismo sea conocer a Dios.

Quizá también era para traerlas aquí un día como este y estimular la curiosidad, el afán de alcanzar una meta más alta, de cualquiera que llegue a vibrar tan solo un poquito con cualquiera de las joyas que encontré y comparto ahora con todos. "Gratis lo recibisteis; dadlo gratis"


Lo que dejo aquí, lo que quiero ir trayendo, es esos destellos que me dieron luz, que me hicieron comprender cosas que no entendía, que me hacían sentir el sentimiento de Dios, sus regalos, su tristeza en algunos casos; y lo más importante, la verdad más hermosa que trascendió de ella. Dios es Amor y en su Amor se complace gozosamente en su creación. No tiene ningún interés en convertirse en el terrible ejecutor de nuestros desastres; ni lo hace, eso lo deja para nosotros mismos. Solo espera que los comprendamos y variemos la ruta tomada en pro de la armonía, el bien y la felicidad del universo del que, a pesar de todo, somos parte, por lo que estamos sumergidos en lo mismo que entregamos al universo, recibiendo aquello mismo que le damos. 

No hago apología, ni presento lo percibido como el paradigma de la verdad; no construyo doctrinas. Cuento la forma en que viví MI proceso para, desde mi propia experiencia, animar a que cada uno busque y encuentre la suya; sin desestimar nada, sin dar nada por sentado, sin dejarse atrapar por el miedo a cuestionar lo establecido; animando a todos a ser críticos, a atreverse a ir en pos de la verdad que cada uno pueda alcanzar, con la confianza de que Dios no deja solo a quien en tan gran tarea se empeña.

  "Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga él, el Espíritu de la Verdad, os guiará hasta la Verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga y os anunciará lo que ha de venir....." Juan 16, 12-13

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Oyeron luego el ruido de los pasos de Yhwh Dios que se paseaba por el jardín a la hora de la brisa

 E imaginé esos pasos, esa brisa. Y era todo uno, todo lo mismo; delicado, dulce, alegre e ilusionado, Dios acudía a su cita como un joven adolescente. Dios está feliz en el encuentro con sus criaturas.

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"No temas pueblo mío, que morás en Sión
a Asur que te da golpes con la vara
y su bastón levanta contra ti.
Porque, un poquito más, 
y se habrá consumido el furor
y mi ira los consumirá"

A veces una sola palabra puede tener la clave. Cuando leí esto, ese "un poquito más", me llegó al alma. Me parecía sentir a Dios urgiéndome a tener paciencia, a confiar, a no desesperarme en los contratiempos. Era como si, con cierta tristeza, me estuviera diciendo: "Espera, ya llego. ¿no ves que ya estoy llegando?"

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Fue dirigida a Salomón la palabra de Yhwh diciendo:

“Por esta casa que estás edificando,

si caminas según mis preceptos (sentencias)

y guardas todos mis mandamientos

para andar conforme a ellos,

yo cumpliré mi palabra contigo,

la que dije a David, tu padre.

Habitaré en medio de los hijos de Israel

y no abandonaré a mi pueblo Ysrael.

Edificó Salomón la casa y la terminó.

Qué cosas. Lo que resaltó de inmediato fue: y la terminó Me acordé de inmediato de todos los proyectos que dejé inconclusos; de la cantidad de ideas que lancé al universo y que no hice nada por llevarlas a la práctica; de todos y cada uno de los días en que sentí el ardor de una nueva ilusión que yo misma maté casi al instante; de las promesas olvidadas, de los propósitos que no cuajan, no porque no sea posible, sino porque no mantuve la constancia necesaria. NI siquiera era constante en las oraciones, en aquello que esperaba recibir y pedía.  El Espíritu de Dios no puede darnos lo que no hay en nosotros en alguna medida. Aunque lo hiciera no lo veríamos, no lo reconoceríamos. No nos cabría dentro.

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Isaias 29,13

Dice el Señor:
por cuanto ese pueblo se me ha allegado con su boca
y me han honrado con sus labios,
mientras que su corazón está lejos de mí
y el temor que me tiene son preceptos enseñados por hombres,
por eso he aquí que yo sigo haciendo maravillas con ese pueblo,
haciendo portentosas maravillas;
perderé la sabiduría de sus sabios
y eclipsaré el entendimiento de sus entendidos.

¿Qué ha cambiado realemente desde entonces? ¿No seguimos igual, conociendo a Dios o pretendiendo conocerlo, a travésde preceptos, ritos, normas, obedicencias, miedos, temor; sofocando dudas en vez de gritarlas para que puedan ser respondidas desde el alma? Es posible, para mí lo es, que Dios haya necesitado dejarnos tontos, ineptos, bobos mentales, disminuidos emocionales, para que empecemos a necesitar buscar esa verdad que parece haber estado ahí siempre y nunca hemos mirado más que a través de los ojos de otros. A veces a través de sus cristales de gafas de miope. ¿Siempre han sido sabios los que consideramos sabios? ¿Qué conocimiento (de conocer, no de elucubrar, teorizar, interpretar) tienen los exégetas para que solo se acepte su interpretación? ¿Cual es la luz que alumbra sus dictados? ¿Tengo garantía de que los dogmas de la iglesia (cualquier iglesia) estén alumbrados por Dios? ¿Cómo pueden los dogmas ser palabra y voluntad de Dios si es el ser menos dogmático del universo? ¡¡Si hasta nos dió libre albedrío para que eligiéramos libremente nuestra vida!!
¿Cómo saber entonces diferenciar la palabra sabia de la necia, cómo saber quien entiende y quien no? ¿Qué está bien y qué mal? No hay forma de saberlo con total certidumbre; solo queda vivir individualmente según la bondad que sepamos canalizar desde el interior. La forma de saber si algo es correcto/bueno/armónico con el universo, es sutil; lo más parecido es un mirar hacia dentro y ver si esa decisión instala paz en el alma o le causa desasosiego.
No nos engañemos; hasta el más perverso de los seres, si mira hacia dentro, puede ver la tristeza o la alegría de su alma. Otra cosa es que mire o quiera atenderla.

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De todos los textos que he ido leyendo, hay dos en particular que me tienen enamorada; a los que vuelvo una y otra vez, que nunca me dejan fría, que me reconfortan, que me hacen sentir esa protección benefactora y maternal en la que siempre te puedes refugiar. Cada vez que los leo la siento a Ella, la Gran Madre universal, la que siempre se anticipa a nuestros deseos y necesidades. Pertenecen a Proverbios 8,22 y Sabiduría 7,22


Yhwh me creó, primicia de su camino,

antes que sus obras más antiguas.

Desde la eternidad fui fundada,

desde el principio, antes que la tierra.

Cuando no existían los abismos fui engendrada,

cuando no había fuentes cargadas de agua.

Antes que los montes fuesen asentados,

antes que las colinas, fui engendrada.

No había hecho aún la tierra ni los campos,

ni el polvo primordial del orbe.

Cuando asentó los cielos, allí estaba yo;

cuando trazó un círculo sobre la faz del abismo,

cuando al mar dio su precepto,

cuando asentó los cimientos de la tierra,

yo estaba allí como arquitecto,

y era yo todos los días su delicia,

jugando en su presencia en todo tiempo,

jugando por el orbe de su tierra;

y mis delicias están con los hijos de los hombres.

Ahora pues, hijos, escuchadme,

dichosos los que guardan mis caminos.

Escuchad la instrucción y haceos sabios,

no la despreciéis.

Dichoso el hombre que me escucha

velando ante mi puerta cada días,

guardando las jambas de mi entrada.

Porque el que me halla, ha hallado la vida,

ha logrado el favor de Yhwh.

Pero el que me ofende hace daño a su alma;

todos los que odian aman la muerte.

La sabiduría ha edificado una casa,

ha labrado sus siete columnas,

ha hecho su matanza,

ha mezclado su vino,

ha aderezado también su mesa.

Ha mandado a sus criadas

y anuncia en lo alto de las colinas de la ciudad:

Si alguno es simple, vengase acá”

Y al falto de juicio, le dice:

Venid y comed mi pan,

bebed del vino que he mezclado;

dejaos de simplezas y viviréis,

y dirigíos por los caminos de la inteligencia.

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Radiante e inmarcesible es la Sabiduría.

Fácilmente la contemplan los que la aman

y la encuentran los que la buscan.

Se anticipa a darse a conocer a los que la anhelan.

Quien madrugue para buscarla no se fatigará

que a su puerta la encontrará sentada.

Pensar en ella es la perfección de la prudencia

y quien por ella se desvele,

pronto se verá sin cuidados.

Pues ella misma va por todas partes

buscando a los que son dignos de ella;

se les muestra benévola en los caminos

y les sale al encuentro en todos sus pensamientos.

Pues su comienzo es el deseo más verdadero de instrucción,

la preocupación por la instrucción es el amor,

el amor es la observancia de sus leyes,

la atención a la ley es la garantía de incorruptibilidad

y la incorruptibilidad hace estar cerca de Dios;

por tanto, el deseo de la sabiduría conduce a la realeza.

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Cuanto está oculto y cuanto se ve, todo lo conocí,

porque el artífice de todo, la Sabiduría, me lo enseñó.

Pues hay en ella un espíritu inteligente, santo,

único, múltiple, sutil,

ágil, perspicaz, inmaculado,

claro, impasible, amante del bien,

agudo, incoercible, bienhechor, amigo del hombre,

firme, seguro, sereno,

que todo lo puede, todo lo observa,

penetra todos los espíritus,

los inteligentes, los puros, los más sutiles.

Porque a todo movimiento supera en movilidad la Sabiduría;

todo lo atraviesa y penetra en virtud de su pureza.

Es un hálito del poder de Dios,

una emanación pura de la gloria del Omnipotente,

por lo que nada manchado llega a alcanzarla.

Es un reflejo de la Luz eterna,

un espejo sin mancha de la actividad de Dios,

una imagen de su bondad.

Aún siendo sola, lo puede todo;

sin salir de sí misma, renueva el universo;

en todas las edades, entrando en las almas santas,

forma en ellas amigos de Dios y profetas,

porque Dios no ama sino a quien vive con la Sabiduría.

Es ella, en efecto, más bella que el sol,

supera a todas las constelaciones;

comparada con la luz sale vencedora, porque a la luz sucede la noche,

pero contra la Sabiduría no prevalece la maldad.

Se despliega vigorosamente de un confín a otro del mundo

y gobierna de excelente manera el universo.



Yo la amé y la pretendí desde mi juventud;

me esforcé por hacerla esposa mía

y llegué a ser un apasionado de su belleza.

Realza su belleza por su convivencia con Dios,

pues el Señor de todas las cosas la amó.

Pues está iniciada en la ciencia de Dios

y es la que elige sus obras.

Si en al vida la riqueza es una posesión deseable

¿qué cosa más rica que la sabiduría que todo lo hace?

Si la inteligencia es creadora,

¿quien si no la Sabiduría es el artífice de cuanto existe?

¿Amas la justicia?

Las virtudes son sus empeños,

pues ella ensalza la templanza y la prudencia,

la justicia y la fortaleza,

lo mas provechoso para el hombre en la vida.

¿Deseas además gran experiencia?

Ella conoce el pasado y conjetura el porvenir,

sabe interpretar las máximas y resolver los enigmas,

conoce de antemano las señales y los prodigios,

así como la sucesión de épocas y tiempos.

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¿Qué hombre en efecto, podrá conocer la voluntad de Dios?

¿Quien hacerse la idea de lo que el Señor quiere?

Los pensamientos de los mortales son tímidos

e inseguras nuestras ideas,

pues un cuerpo corruptible agobia el alma

y esta tienda de tierra abruma el espíritu lleno de preocupaciones.

Trabajosamente conjeturamos lo que hay sobre la tierra

y con fatiga hayamos lo que está a nuestro alcance

¿Quien entonces ha rastreado lo que está en los cielos?

Y ¿quien habrá conocido tu voluntad

si tú no le hubieses dado la Sabiduría

y no le hubieras enviado de lo alto tu Espíritu Santo?

Solo así se enderezan los caminos

de los moradores de la tierra,

así aprendieron los hombres lo que a ti te agrada,

gracias a la Sabiduría se salvaron.



Para Salomón representaba la ansiada esposa; para mí es la Madre perfecta. Pero no la habría encontrado si no hubiera estado dispuesta a buscar algo que no sabía qué podría ser cuando empecé. Me rindo una y otra vez a la belleza de la Esencia femenina de Dios. 

Hay algo con lo que no estoy de acuerdo con Salomón y es que la presente como algo surgido de Dios. "Dios" es un instante eterno; todo existe en ese instante, al mismo tiempo, porque no hay tiempo; no hay un antes y un después; salvo en nuestra parcial percepción temporal.
Quizá el problema que tenemos es que creemos que Dios crea, cuando lo que hace es Ser.

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